Carlos López noviembre 23, 2011

El oxígeno en los aviones comerciales se genera a través generadores químicos basados en cloratos de metales alcalinos y de superóxidos de este tipo de metales. Por lo general los empleados en los aviones están constituidos del primer tipo, el cual está compuesto por clorato de sodio. Este compuesto está contenido en un tanque cilindro aislado térmicamente para evitar la propagación del calor fuera del recipiente.

El cilindro dispone de un mecanismo de disparo que activa la reacción química para producir el oxígeno, el cual puede ser de dos modalidades: eléctrico y mecánico. El disparo eléctrico se genera cuando se desprenden las mascarillas de la cabina, que se desprende cuando la presión al interior desciende hasta el valor que corresponde a la atmósfera estándar en que se encuentra fijada. Por su parte el disparo mecánico se activa cuando el pasajero tira la mascarilla, acción que activa los detonadores que encienden el clorato de sodio produciendo el oxígeno. El oxígeno fluye a través de una serie de conductos hasta cada una de las mascarillas dispuestas en el avión.

En una emergencia provocada por la despresurización, una persona necesita mayor cantidad de oxígeno, por lo que el clorato de sodio se coloca de manera de cono dentro del cilindro, donde su base (la parte más ancha) es la primera en hacer combustión generando más oxígeno, así la persona al interior del avión tendrá mayor cantidad del vital elemento, mientras que a medida que se acabe la cantidad será menor, aunque se supone que la aeronave debe haber descendido a una altitud suficiente para asegurar el oxígeno sin necesidad de mascarilla o en su defecto logre llegar a tierra. Los cilindros al interior de las aeronaves cuentan con distintas cantidades de reserva de oxígeno, los que dependen de las especificaciones de cada operador señala al fabricante al adquirir un avión.

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Así por ejemplo, aquellas aerolíneas que suelen utilizar aviones sobre zonas de altas cumbres, como por ejemplo en vuelos sobre los Andes o los Himalayas, suelen disponer mayor reserva de oxígeno que otras compañías que vuelan en terrenos planos. Cuando un operador adquiere un aeronave de segunda mano debe tener en consideración este aspecto al momento de tomar la aeronave, especialmente si ésta posee una menor reserva de oxígeno para las rutas que opera. En dichos casos puede modificar los tanques o simplemente asignar la aeronave a otras rutas.

Autor: Comité Editorial AeroLatinNews

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