Carlos López marzo 12, 2011

Más de 3.000 trabajadores de Virgin Atlantic Airlines han decidido irse de la lengua. Algunas parecen inventadas, pero ellos aseguran que son totalmente ciertas.  ¿Qué hace un bebé en el compartimento de un avión?

¿Puede abrir la ventana? La tripulación reconoce que una de las preguntas más frecuentes es pedir un poco más de aire. Algo del tipo: “¿Puedo abrir la ventana? Hace bastante calor”. Otro comentario memorable consiste en quejarse del ruido. “¿Podrían apagar algún motor? El sonido es insoportable”, dicen algunos. Según publica el diario The Telegraph, cierta azafata se quedó de piedra cuando uno pasajeros le suplicó que pidiese al capitán que parase las turbulencias. Ojalá fuera tan sencillo… Pasajeros caprichosos Los empleados de Virgin también han tenido que lidiar con clientes que piensan que se encuentran en el salón de su casa. Un jefe de cabina se encontró con una mujer que viajaba en el avión con un par de niños. En un momento determinado, la señora quería echarse la siesta y le dijo al personal: “¿Podéis llevar a los críos al cuarto de juegos?” Peor fue la petición de otro pasajero: “¿Pueden enseñarme donde están las duchas?” o “¿Hay algún McDonalds a bordo?”. Otra azafata asegura que tuvo que buscar un ojo de cristal de un cliente por todo el avión y que, en una ocasión, le pidieron un masaje para la muñeca Barbie de un pasajero.

El cliente siempre tiene la razón La relaciones públicas de Virgin, Caroline Lynam, quiso aclarar en el diario inglés, que la tripulación de su compañía sigue tan servicial como siempre: “Ellos siempre estarán dispuestos a hacer algo extra para que nuestros clientes tengan el mejor trato posible, pero hay algunas peticiones que incluso para nosotros resultan difíciles”, aclara.

Anuncios

Comentarios

Loading Facebook Comments ...

Dejar un comentario

Etiquetas del articulo: , ,

A %d blogueros les gusta esto: