Dos trabajadores limpian con fotos de aviones durante una exposición del fabricante aeronáutico brasileño Embraer en Zhuhai, China, el 3 de noviembre de 2008.

China ordenó inspecciones a gran escala en sus aviones tras el accidente de un aparato Embraer brasileño en el que murieron 42 personas, una catástrofe que seguía sin explicación este jueves y que puso fin a seis años de seguridad total en los cielos chinos.

China ordenó inspecciones a gran escala en sus aviones tras el accidente de un aparato Embraer brasileño en el que murieron 42 personas, una catástrofe que seguía sin explicación este jueves y que puso fin a seis años de seguridad total en los cielos chinos.

El martes por la noche, un Embraer ERJ-190 de la aerolínea regional Henan Airlines no consiguió aterrizar y se partió en dos al lado de la pista del aeropuerto de Yichun (noreste), a 150 km de la frontera rusa. Un total de 54 pasajeros lograron salvarse.

La caja negra se encontró rápidamente pero el motivo del “aterrizaje prematuro” del avión, a dos kilómetros de la pista, sigue siendo una incógnita. La única certeza que tienen los investigadores es que no se trata de un sabotaje. El presidente chino Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao ordenaron una investigación y la inspección de aviones para “eliminar cualquier riesgo”.

Varias aerolíneas importantes del país, como China Eastern y China Southern, mantuvieron reuniones para reforzar sus medidas de seguridad, según la agencia China Nueva, que indicó que el director general de Henan Airlines, Li Qiang, había sido destituido.

Los comentaristas destacaron que la catástrofe puso fin a casi seis años de seguridad en los cielos chinos. Antes del drama, la aviación civil del país había vivido 2.102 días sin accidentes, “el período más largo en la historia de China”, indicó un responsable de la CAAC (administración china de aviación civil), citado por el diario anglófono China Daily.

Por otro lado, quince de los 54 supervivientes heridos fueron trasladados al hospital de Harbin, la capital provincial, informó la televisión nacional CCTV. Entre los heridos graves figura un viceministro de Recursos Humanos, Sun Baoshu.

Embraer, el fabricante brasileño del aparato accidentado, transmitió sus condolencias a las familias de las víctimas y envió un equipo de técnicos para ayudar a los investigadores. “Es la primera vez (que un avión de Embraer) se ve implicado en un accidente mortal”, declaró a la AFP un portavoz del tercer fabricante mundial.

Las compañías chinas poseen 30 ERJ-190, de los que cuatro pertenecen a Henan Airlines, sin contar el avión siniestrado, que funcionaba desde 2008. En total, al menos 74 Embraer de diversos modelos están en servicio en China, según el China Daily.

Recientemente, varias aerolíneas chinas dieron parte de problemas técnicos con sus ERJ-190, como por ejemplo con las turbinas, y de disfunciones en los sistemas de control de vuelo. En junio de 2009, la CAAC organizó un taller sobre la cuestión, según China Nueva. La CAAC señaló que el aeropuerto de Yichun -reabierto el jueves- reunía condiciones para hacer aterrizajes nocturnos.

“Las normas de seguridad están garantizadas, aunque no son comparables a las de los grandes aeropuertos”, declaró Li Jian, subdirector de la CAAC. En septiembre pasado, la compañía China Southern decidió no aterrizar más de noche en Yichun por motivos de seguridad, informó el miércoles el Diario de la Juventud de Pekín.

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