“Arriba Siempre Arriba, hasta alcanzar la Gloria”

Septiembre 1910, Jorge Chávez Dartnell
firma

El 23 de Septiembre del 2010 se conmemoran 100 años del primer cruce de los Alpes en un avión. Con una gran demostración de coraje y decisión Jorge Chávez enrumbó su avión hacia las alturas, deseoso de vencer aquella gran muralla montañosa que representaban los Alpes.

Victorioso inspiró a la humanidad desde los inicios de la aviación, en los albores del Siglo XX, con sus célebres palabras de: “Arriba Siempre Arriba”.

Uno de los hitos mas importantes en la historia de la aviación mundial, comparable al cruce del Canal de la Mancha que unió dos paises y al cruce del Atlántico que unió dos continentes. El cruce de los Alpes representó el vencimiento de la barrera de la altura. El ser humano con su ingenio y pericia logra vencer los obtaculos geográficos y naturales: El agua, la distancia y la altura.

Jorge Chávez al igual que Louis Bleriot y Charles Lindberg demostró que el ser humano es capaz de alcanzar grandes metas y en el camino inspirar a generaciones.

Jorge Chávez, un Peruano Nacido en Francia

Los esposos Manuel Gaspar Chávez Moreyra, de 47 años y María Rosa Isabel Ramona Dartnell Guisse de Chávez de 37 años, ambos peruanos, naturales de la ciudad de Lima, residían en París, Francia, a donde habían emigrado en 1884 como consecuencia de la situación política que se vivía en el Perú y por los problemas derivados de la Guerra del Pacífico desencadenada por Chile en 1879.

El 13 de Junio de 1887, los esposos Manuel Gaspar y María Rosa, se encontraban en su domicilio, ubicado en la calle Jouffroy No.23 de la ciudad de París junto con sus tres primeros hijos. Estando ambos esposos sentados en la sala de la casa departiendo amenamente, de pronto María Rosa, que se encontraba embarazada esperando la venida de su cuarto hijo, sintió las primeras contracciones, señal que el alumbramiento estaba próximo a producirse. Manuel Gaspar, preocupado esposo, hizo llamar al médico para la atención necesaria de su esposa. Después de tensa espera y cuando el reloj de la habitación marcaba las 10 de la noche del día 13 de Junio de 1887, el médico anunció el nacimiento, de manera natural y sin complicaciones, de un bebé de sexo masculino. Los padres, felices con el nuevo acontecimiento familiar que acababa de producirse en el hogar y luego de las demostraciones de cariño mutuo, intercambiaron propuestas de nombres, hasta que al fin acordaron que a su cuarto hijo deberían darle los nombres de Jorge Antonio. Fue así que el día 16 de Junio de 1887, el nacimiento de Jorge Antonio quedó asentado en el Acta de Nacimiento 2026, que fue registrada por el Adjunto del Alcalde, Oficial de Estado Civil del décimo séptimo distrito de París, Don Jacques Philippe Auguste Goené, actuando como testigos Emile Althaus de 58 años y de Jules Coquillard de 47 años, quienes dieron fe del nacimiento de Jorge Antonio Chávez Dartnell ocurrido el día 13 de junio de 1887 a las 10 de la noche. Posteriormente, con el Acta de Nacimiento 2026, los padres del niño se acercaron, con los respectivos testigos, al Consulado del Perú en París, Francia, para inscribirlo como peruano nacido en el extranjero.

Fueron seis los hijos del matrimonio de Don Manuel Gaspar Chávez Moreyra y Doña María Rosa Isabel Ramona Dartnell Guisse de Chávez, cinco varones y una mujer, cuyos nombres y años de nacimiento fueron los siguientes: Felipe Manuel José, nacido en 1884; Manuel, nacido en 1885; Juan Valentín, nacido en 1886; Jorge Antonio, nacido e 13 de Junio de 1887; María Delfina Josefa, nacida el 21 de Mayo de 1890 y Pedro Gerardo, nacido el 1ero de Julio de 1895. Sus abuelos maternos fueron Don Juan Dartnell y Doña Mercedes Guisse Valle Riestra de Dartnell y sus bisabuelos por línea materna fueron el Almirante Martín Jorge Guisse y Doña Juana Valle Riestra de Guisse.

La niñez de Jorge transcurrió muy cómodamente debido a la buena posición económica que disponían sus padres, lo que le permitió recibir una buena instrucción en los centros de estudios a los que asistió. A ello se sumó la excelente educación y el magnífico cuidado que le fueron prodigados en el seno familiar, acompañado del alimento espiritual de la religión católica que le fue dado. El inició sus estudios en el Lycée Carnot, concluyéndolos en el Lycée Charlemagne, ambos ubicados en la ciudad de París. Durante el período escolar y desde los 14 años, se destacó como excelente atleta, muy responsable, constante y disciplinado, demostrando tener muy buenas condiciones físicas. Destacó, de manera especial, en carreras de largas distancias. En 1901 tomó parte en el Campeonato Interescolar de Francia, en carreras de 1,500 metros y en la Asociación Deportiva del Lycée Carnot, con muy buen rendimiento. En 1903, siendo aún escolar y contando con unos 16 años de edad, experimentó el lamentable fallecimiento de su madre, quien partió de este mundo a la edad de 54 años. La temprana desaparición de la figura materna trajo mucha tristeza en el hogar de la familia Chávez, ya que sus hermanos menores, María Delfina Josefa y Pedro Gerardo, quedaron de aproximadamente 12 y 8 años de edad respectivamente.

En 1905, ya en el Lycée Charlemagne, ganó las carreras de 1,500 metros planos y 400 metros con vallas. Al año siguiente, en 1906, en los concursos interescolares de Francia fue campeón de los 1,500 metros. Además de su dedicación al deporte, él se preocupó en no descuidar sus estudios académicos, por lo que su rendimiento escolar fue muy positivo, dando muestras de gran capacidad intelectual. Además de ello, en cuanto a lo personal, él disponía de buen carácter, era muy jovial, ameno y tenía una gran facilidad para hacerse de amigos. Gozaba también de la confianza, cariño y aprecio de sus compañeros y de todos aquellos con los que se rodeaba.

En 1909, Jorge Chávez, ya convertido en profesional, con su título de Ingeniero obtenido en la Ecole d’Electricité et Mécanique Violet de París, Francia y sintiendo una gran atracción por el arte del vuelo, asistió en Reims, que es la capital de la Región Champagne de Francia, al este de París, a la denominada “Gran Semana de la Aviación de la Champagne,” la que se realizó del 19 al 22 de Agosto de 1909. Durante su permanencia en Reims conoció y estableció amistad con el reconocido aviador francés Louis Paulhan, que tenía la Licencia de Piloto No.10, quien ya había participado en muchas competencias aéreas y que antes de ser piloto de avión lo habia sido de Globo Aerostático durante su servicio militar.

En las conversaciones que sostuvieron durante los días de la competencia, salió a relucir que Chávez era ingeniero, buen deportista, aficionado a los automóviles con conocimiento de motores y mecánica, con gran atracción por los aeroplanos. Paulhan apreció que el joven ingeniero reunía las cualidades ideales para ser aviador y cuando estaba por proponerle que se uniera a su equipo, Chávez, adelantándose, se lo pidió, ya que tenía el deseo de incursionar en ésta actividad e ir familiarizandose con los aeroplanos.

Louis Paulhan aceptó, de muy buen agrado, lo solicitado por el joven Chávez y éste ingresó a trabajar con él, acompañandolo en los recorridos que hacía para presentarse en los diferentes lugares donde se realizaban las competencias aéreas. Posteriormente, cuando Louis Paulhan se asoció con Henri Farman, Jorge Chávez se fue con él. Esto le permitió ingresar a la Escuela de vuelos Farman, en Mourmelon le Grand, en la condición de piloto alumno, para los cual tuvo que firmar un contrato que lo obligaba a adquirir un avión diseñado y costruído por la Compañía Farman y además participar, por un tiempo determinado, en las competencias aéreas con ese tipo de aeroplano.

El 5 de febrero de 1910, el peruano Jorge Chávez levantó vuelo por primera vez al mando de un avión biplano Voisin en la Escuela Farman. Su deseo de hacerse al aire se había concretado, volar era ya una realidad para él. Ahora, en la vida de Jorge Chávez se daba inicio a una luminosa trayectoria, corta en tiempo pero inmensa en Gloria, la cual se proyectaría mas allá de su muerte, ocupando un lugar de gran trascendencia e importancia en la historia de la aviación mundial y que llenaría de orgullo a todos los peruanos. Luego de su primer vuelo, el 10 de febrero de 1910, realiza por el aire un recorrido de 10 kilómetros en 10 minutos a un promedio de velocidad de 60 kilómetros por hora y el 15 de Febrero de 1910, recibe la Licencia Internacional de Piloto No.32. Posteriormente, el 28 de febrero del mismo año, realiza un vuelo de 1 hora con 47 minutos para completar el circuito: Mourmelon-Louverly-Bouy-Mourmelon, en la Región de Champagne, al noreste de Francia. El 2 de Marzo de 1910 se eleva hasta alcanzar los 510 metros de altura, emulando a los dos grandes pilotos del momento: Hubert Latham y Louis Paulhan.

El aviador Louis Paulhan, amigo de Chávez, no se equivocó cuando lo conoció en Reims, ya que los pasos rápidos y exitosos que venía dando el joven aviador peruano en esta nueva actividad, le estaba dando la razón.

Jorge Chávez, con la poca experiencia ganada como piloto, pero sintiendose capaz y seguro en la actividad aérea que había emprendido, decidió participar en las competencias aéreas que se venían organizando, las mismas que habían despertado una gran expectativa en el público que asistía a ellas y cuya difusión en la prensa escrita era muy amplia. En estos eventos se programaban diferentes tipos de competencias, entre las que figuraban las de: distancia, velocidad, permanencia en el aire y altura. Jorge Chávez inició su participación inscribiéndose en la competencia de Biarritz, en el suroeste de Francia; siguió con la de Niza, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul de Francia; y continuó su participación en la Semana de Tours, en el centro de Francia; en la Gran Semana Lyonnaise, en Lyon, al este de Francia; en la de Verona, al norte de Italia; en la de Budapest, en Hungría; en la de Rouen, al noroeste de Francia; en la Gran Semana de Champagne, al noreste de Francia; en la de Blackpool, en Inglaterra y en la de Lanark, en Escocia, todas las cuales se realizaron entre el 28 de Marzo de 1910 y el 13 de Agosto del mismo año, lo que hizo un total de 94 días de competencias, en practicamente cinco meses de actividad aérea desde que se inició en ellas. En estas presentaciones aéreas, la figura del joven Chávez destacó notablemente y los periodístas sacaron a relucir importantes comentarios en los diarios de mayor circulación de ese entonces, haciendo resaltar los triunfos obtenidos y los magníficos puestos alcanzados en relación con los pilotos veteranos que fueron sus contendores.

También es digno de destacar que otro aviador peruano, Juan Bielovucic, nacido en Lima el 30 de Julio de 1889, culminó su aprendizaje como piloto en la escuela de los hermanos Gabriel y Carlos Voisin que habían instalado en Reims, rindiendo sus pruebas el 10 de Junio de 1910 y obteniendo el brevete No. 87. Juan Bielovucic se orientó a las competencias de distancia, realizando un vuelo extraordinario, el 27 de Agosto de 1910, de Issy a París dando la vuelta a la torre Eiffel, regresando luego al punto de partida. Después ello realizó vuelos de Chateau a Angouleme en tiempo récord de menos de 2 horas, y de Angouleme a Bourdeos en sólo 1 hora con 46 minutos, hazañas magníficas para los aeroplanos de aquella época. Chávez por su parte se orientó principalmente a las competencias de altura, ya que sentía gran pasión por ellas.

Competencias aéreas

A continuación, mencionaremos algunos aspectos principales de las competencias aéreas en las que participó el aviador peruano Jorge Chávez, luego de obtenida su licencia de piloto:

La competencia aérea de Biarritz se realizó del 28 de Marzo al 4 de Abril de 1910 en Biarritz, que se sitúa en el suroeste de Francia en el departamento de los Pirineos Atlánticos, en la Costa Vasca y no lejos de la frontera con España. Chávez participó por primera vez en una competencia aérea y lo hizo con el avión biplano Voisin. Su debut fue realizado al lado de connotados aviadores de la época, entre los que se encontraban: Alfred Leblanc, Louis Bleriot, Arthur Duray y Burgeat. A esta competencia asistió el rey Eduardo VII de Inglaterra. El avión Voisin de Chávez presentó problemas técnicos, lo cual originó un retrazo en su presentación. Recién el día 2 de abril se hizo presente y realizó un vuelo de aproximadamente 45 minutos alcanzando una altura de 300 metros y recorriendo 45 kilómetros haciendose acreedor a un premio de 6,000 Francos. La presentación del joven Chávez despertó la admiración y el entusiasmo de los asistentes al evento aéreo.

La competencia aérea de Niza se realizó del 10 al 25 de Abril de 1910 en Niza, comuna francesa situada en el Departamento de los Alpes Marítimos. Jorge Chávez se hizo presente con su avión biplano Farman. Compitió con los aviadores: Michel Effimoff, Van den Born, Rene Metrot y Hubert Lathan. La competencia recién pudo iniciarse el 15 de Abril por las malas condiciones meteorológicas existentes en los cinco primeros días, presentandose vientos de mucha intensidad que impedían o dificultaban el vuelo de las frágiles aeronaves de ese entonces.

En el primer día, Jorge Chávez logró el segundo lugar en vuelo de distancia, totalizando los 105 kilómetros, luego, en el segundo día, él quedó tercero en el vuelo de distancia, totalizando 22 kilómetros. Durante el desarrollo del tercer día quedó segundo en el circuíto a la pista, sufriendo un accidente al tener que aterrizar en la orilla de la playa por quedarse sin combustible debido a la lucha que realizó contra los fuertes vientos que soplaban en el área. En el aterrizaje forzoso resultó ileso. En el séptimo día participó nuevamente con su avión Farman, que había sido reparado recientemente y que no había tenido el tiempo suficiente para probarlo, antes de hacerse al aire nuevamente. El apuro con el avión se debía a que ese día era de mucha importancia para Chávez, porque estaba programada la prueba de altura en donde él tenía gran interés por participar y lograr una buena actuación. La lucha que entabló contra su contendor, el aviador Hubert Lathan fue muy dura y reñida, que causó gran interés en el público asistente.

Al final Chávez quedó en segundo lugar al haber llegado a los 644 metros de altura, a sólo 12 metros del primero, que lo obtuvo el aviador Lathan. Esto generó un gran reconocimiento del público por la magnífica actuación de Jorge Chávez y también fué motivo de una gran demostración de desprendimiento y camaradería por parte del aviador Hubert Lathan, quien bajandose de su avión Bleriot, se acercó a Chávez, que se encontraba muy calmado junto a su biplano Farman, estrechó a éste su mano y le expresó lo siguiente: “quiero que sepa que en esta prueba no ha habido ganador, ni perdedor, porque doce metros de diferencia a semejante altura, es despreciable”. Esta acción, realizada por el aviador Lathan, fue muy reconocida y apreciada por el joven Chávez, quien en esos momentos solamente tenía dos meses de piloto, frente a su oponente que llevaba ya 16 meses en esa actividad. En el octavo día de competencia, Chávez participó en la prueba de vuelo de distancia, quedando tercero al alcanzar 81 kilómetros. El noveno día él participó en la prueba de velocidad quedando en sexto lugar, con un tiempo de 20 minutos con 25 segundos para los 24 kilómetros de recorrido. El décimo día, Chávez participó en la competencia de distancia quedando tercero con 27 kilómetros. Chávez recibió cómo premio 15,000 Francos por haber obtenido el segundo lugar en la prueba de altura. Aquí es bueno hacer notar que el joven Chávez solo contaba con dos meses de piloto brevetado y ya estaba compitiendo con pilotos de mayor experiencia en el aire y ocupando un lugar de importancia entre ellos.

La competencia aérea Semana de Tours en el centro de Francia, fue programada del 30 de Abril al 5 de Mayo de 1910. Chávez participó con el avión biplano Farman. Las condiciones meteorológicas fueron muy malas, con lluvias e inclusive tormenta. Solamente el cuarto día fue bueno para la realización de los vuelos. La competencia se realizó sobre el campo y Chávez quedó segundo con 147 kilómetros después de Dikson que alcanzó los 226 km, dejando en tercer puesto a Rene Metrot con 93 kilómetros. El premio logrado por el peruano Chávez por la obtención del segundo puesto fue de 9,000 Francos.

La competencia aérea La Gran Semana Lyonnaise en Lyon, ciudad entre París y Marseille, fue programada del 7 al 15 de Mayo de 1910. Chávez se presentó a participar con un avión biplano Farman. Se enfrentó a aviadores de experiencia como Hubert Lathan, Van den Born, Rene Metrot, Hauviette Michelin, Legagneaux y Louis Paulhan. Las condiciones meteorológicas fueron muy desfavorables y en la competencia se registraron muchos accidentes con aeronaves destruídas o seriamente dañadas y el saldo de un piloto herido, Rene Metrot, y otro lamentablemente fallecido, Hauvette Michelin, quien enlutó la competencia en la tarde del séptimo día. El resultado final arrojó para Chávez una clasificación oficial que en premios acumuló 30,000 Francos y que originó excelentes comentarios entre el público asistente y los hombres de prensa, quienes destacaron la audacia del joven aviador en cada uno de sus vuelos, principalmente en los de altura, en donde alcanzó el segundo puesto, registrando una marca de 450 metros. Tambíen tuvo tres terceros puestos, uno en la competencia de permanencia en el aire, en donde totalizó 5 horas con 17 minutos, otro en la competencia de velocidad, alcanzando los 93.5 kilómetros por hora y por último, otro en la competencia de distancia en donde recorrió 41 kilómetros. El joven aviador peruano logró su clasificación en todas las pruebas con su avión biplano Farman. Esto hacía ver las excelentes cualidades de aviador que él tenía.

La competencia aérea de Verona, al norte de Italia, se llevó a efecto del 22 al 29 de Mayo de 1910. En esta competencia, en la cual participaban pilotos como Henri Farman, Louis Bleriot, Antoinette, Arthur Duray y Jorge Chávez, entre otros, se registró un hecho que pudo resultar en una tragedia. Durante la realización de la prueba de distancia el avión con Arthur Duray como piloto emprendió la carrera para el despegue y cuando se encontraba a unos 50 kilómetros por hora, el piloto perdió el control de la máquina y cuando intentó apagar el motor fue arrojado de su asiento y fue a parar al suelo, en momentos que el avión iniciaba un giro sin control, causandole heridas de seriedad a Duray. El avión, ya sin piloto en la cabina de mandos, siguió su carrera descontrolada desplazandose en giros. Chávez al ver ésta situación y consciente que esto podría originar una tragedia mayor, corrió hacia la máquina y, con agilidad asombrosa, saltó a ella aferrandose como pudo, hasta llegar a cerrar la llave de encendido y controlar el aparato, eliminando con ello la amenaza al público asistente. Esta acción del peruano Jorge Chávez, considerada como valerosa, fue reconocida por los participantes y también por el público, que en gran cantidad había asistido a la competencia. Por su parte el aviador Arthur Duray sufrió graves heridas que lo alejaron de la actividad aérea en la función de piloto. Este hecho de gran valentía demostrado por Jorge Chávez, marcó el punto de partida de una gran amistad entre Duray y Chávez, e incluso hizo que Duray se convirtiera en el futuro manager, consejero y mecánico de Chávez, en las otras competencia en las que tomó parte e incluso para la hazaña del cruce de los Alpes.

La competencia aérea de Budapest, Hungría, se programó del 5 al 15 de Junio de 1910. Chávez tomó parte con su avión biplano Farman. Las malas condiciones meteorológicas afectaron la realización del programa. Chávez alcanzó un cuarto puesto en la competencia de altura logrando la marca de 442 metros superando a Louis Wagner y a Michel Effimoff.

La competencia aérea de Rouen, histórica ciudad capital de Normandie en el noroeste de Francia, se programó del 19 al 26 de Junio de 1910. Chávez se hizo presente y participó con su avión biplano Farman y en la competencia de altura alcanzó el segundo puesto al lograr la marca de los 496 metros, mientras que el primer puesto lo ocupó León Morane, con la marca de 521 metros haciéndolo en un avión monoplano Bleriot. Chávez al terminar la prueba concluyó que no pudo ganarle a Morane, que lo hacía en un monoplano Bleriot, porque el avión biplano Farman con el que venía volando, ya no le permitía llegar a mayor altura, debido a que el biplano no estaba diseñado para ello. Lo que necesitaba ahora era un avión monoplano y como el contrato que tenía con Henri Farman, de volar los aviones de su producción, había finalizado, decidió adquirir un avión monoplano, no sin antes pedirle prestado al aviador Leblanc su Bleriot y realizar unos vuelos en él. Después de ello y confirmar las bondades que esa máquina ofrecía, procedió a la adquisicón de un monoplano Bleriot.

La competencia aérea “La Gran Semana de Champagne”, que es una histórica provincia en el noreste de Francia, se programó del 3 al 10 de Julio de 1910. En ésta oportunidad Chávez participó en el monoplano Bleriot que recientemente había adquirido y con él ocupó el primer puesto en la competencia de altura, con la marca de 1,150 metros, asombrando al público asistente y a los expertos de la época. Aquí, Chávez dejó apreciar sus condiciones de excelente aviador y también él confirmó que el biplano no era el diseño aparente y adecuado para la realización de los vuelos de altura, fue así que él se mostró felíz y satisfecho con el monoplano Bleriot que había adquirido y llegó a decir estas palabras: “Por fin he encontrado el ascensor para escalar al cielo como quiero hacerlo”.

La competencia aérea de Blackpool, ciudad al noroeste de Inglaterra bañada por el mar de Irlanda, se programó para ser realizada del 28 de Julio al 8 de Agosto de 1910. Chávez nuevamente tomó parte en ésta competencia aérea y lo hizo con su monoplano Bleriot y con él se dedicó a los vuelos de altura. El día 3 de Agosto, llegó a los 1,647 metros de altura, haciendose acreedor al primer lugar, venciendo a los otros competidores: Douglas Graham, Claude G.White, Tetard y J. Armstrong Drexel. Además de éste extraordinario primer puesto, Chávez también había logrado batir su propia marca de 1,150 metros que realizó en la competencia de Champagne, con la que también había obtenido el primer lugar. Aquí es bueno hacer notar que Chávez recibió como regalo, por el primer puesto en el vuelo de altura, una fosforera de oro con la inscripción del triunfo obtenido. Esta fosforera llegó a poder del aviador y presidente de la Academia de Historia Aeronáutica del Perú Gastón Garreaud Dapello en uno de sus viajes que realizó a Domodossola y lo denominó el Pasaporte de Oro de Chávez, ya que éste lo llevó en el vuelo que unió por primera vez Suiza con Italia por la vía aérea al cruzar los Alpes el 23 de septiembre de 1910.

La competencia aérea de Lanark, pequeño pueblo ubicado en el cinturón central de Escocia, se había programado del 6 al 13 de Agosto de 1910, por lo que Chávez de Blackpool, en Inglaterra, se desplazó rapidamente hacia Lanark y el día 8 de Agosto participó en la competencia de altura con su monoplano Bleriot, en donde se clasificó segundo habiendo alcanzado la marca de 1,575 metros.

Como hemos podido apreciar, al revisar cada una de las competencias en las que tomó parte Jorge Chávez, su desempeño como aviador fue muy bueno, alcanzando magníficas marcas y obteniendo muy buenos puestos, que fueron objeto de premios económicos muy importantes y ademas de un amplio reconocimiento por parte de camaradas del aire, de la opinión pública y de la prensa local e internacional.

Chávez, después de haber realizado su última competencia en Lanark, Escocia, decidió cancelar otros compromisos que tenía previsto, para dedicarse a la realización de vuelos de altura debido a que éste tipo de actividad aérea sería muy necesaria para poder hacer frente al gran reto del cruce de los Alpes. Aquí hay que tener en cuenta que el peruano Jorge Chávez ya había tenido conocimiento que se encontraba en gestación una competencia, que involucraba el cruce de los imponentes Alpes, en una travesía entre Briga, Suiza a Milán, Italia, la cual venía siendo preparada por parte de Arturo Mercanti, quien era organizador y animador de este tipo de certámenes aéreos, haciéndolo en representación del Aero Club de Milán, Italia.

La Travesía de los Alpes: La Hazaña del Cruce de los Alpes

El día viernes 23 de septiembre de 1910, las noticias procedentes del Simplón anunciaban que en la vertiente del norte la calma era perfecta, pero que, en el otro lado predominaba un viento impetuoso que soplaba sobre el gran valle de la aldea del Simplón. Sobre el Monscera y en la ruta italiana los informes anunciaban tiempo espléndido. Con éste informe meteorológico de la ruta había pocas posibilidades de que los pilotos que persistían en la competencia, Chávez y Weymann, intentaran efectuar la travesía. El día anterior Chávez había recorrido la ruta por tierra, familiarizándose aún más con cada uno de los detalles y verificando con sus anotaciones y cróquis que había efectuado.

Chávez luego de recibir el reporte del tiempo, tomó en consideración el buen estado que ofrecían las condiciones meteorológicas en el tramo italiano y decidió efectuar un nuevo recorrido por tierra, para cerciorarse personalmente de los reportes dados por los observadores terrestres de la ruta. En su recorrido comprobó que el viento en el valle del Krumbach era fuerte, de unos 15 metros por segundo aproximadamente y que en cambio, en la dirección del Monscera, según la observación de su amigo, el aviador Louis Paulhan, la quietud del viento era propicia para el vuelo. Con esta información, Chávez decidió partir, regresando rápidamente a Briga para abordar su avión Bleriot rumbo a la conquista del paso de los Alpes.

Chávez bajó del auto y fue a su hangar, mientras se colocaba su vestimenta especial de vuelo, casco protector de cuero y lentes, dispuso a su mecánico Mazeran para que emplazara su avión monoplano Bleriot XI en el extremo del campo de Briga. Chávez al ver su avión ya en posición, se desplazó a su encuentro, lo inspeccionó y subió en él, revisó la cabina y dió la orden a su mecánico Mazeran para arrancar el motor girando la hélice. Luego de ello, elevando los brazos con sus manos enguantadas, dió la señal de partida. Los ayudantes de Chávez que retenían el avión, lo soltaron y el frágil monoplano empezó a rodar suavemente sobre el terreno del campo de vuelo; la frágil máquina sigue adelante tomando velocidad, levanta la cola del suelo, sigue acelerando y a las 13:29 horas, de acuerdo al informe del Comisario arturo Mercanti, el Bleriot de Chávez despega del campo de Briga dejando oír el sonido de su motor Gnome de 50 caballos de fuerza.

El avión va tomando altura con facilidad. Sube en espirales sobre la ciudad de Briga y sobre el campo, hasta que los observadores terrestres ubicados en el punto de partida lo pierden de vista.

Es divisado nuevamente al aproximarse al Simplón, cuando gira primero en torno de la cumbre del Staldhorn y luego en torno a la del Shienhorn, llegando a pasar a la derecha del hotel Simplón a unos 300 metros de la cumbre. Superado el Simplón, Chávez en su Bleriot vuela sobre los pastos del Hospicio y al dejarlo, deja también la última oportunidad para efectuar un aterrizaje. Pasa luego sobre los escollos del Gathenhorn, dando la vuelta en torno del Seehorn para luego penetrar en el desfiladero, entre las paredes a pico de éste y del Pioltone para desembocar en el tortuoso valle del Toce. Pasa sobre Vegogna y hace su aparición en la región de Piamonte.

Se aproxima al pequeño pueblo de Domodossola, primera etapa de la travesía de Briga a Milán. La multitud reunida en el campo de vuelo saluda al héroe, al vencedor de los Alpes. Chávez, el joven aviador peruano es consciente que ha vencido a las montañas, si, ha vencido a los imponentes y temidos Alpes y es consciente también, que es el primer aviador en hacerlo en un avión. Pero el vuelo aún continúa, el Bleriot se aproxima al campo de Domodossola para reabastecerse de combustible y proseguir su vuelo a Milán, destino final de la competencia. Los relojes marcan las 14:10 horas, unos pocos minutos más, y aterrizará. Chávez, felíz de lo logrado. Reduce la potencia de su motor e inicia un suave descenso para aterrizar en el campo de Domodossola. Cuando sólo faltaban 20 metros para aterrizar, algo inesperado ocurre, las alas del Bleriot XI se desprenden parcialmente y se pliegan hacia atrás, haciendo que el aeroplano, ya sin capacidad de poder ser controlado por su piloto, caiga a tierra a las 14:14 horas, es decir después de 45 minutos de vuelo, incrustando su motor en tierra, destrozando la hélice y cubriendo a su piloto con parte del fuselaje y las alas. Los Alpes habían sido vencidos, si, vencidos por un joven peruano de 23 años, pero ese bravo vencedor se encontraba entre los restos del avión Bleriot XI con vida, pero herido. Aquí es bueno precisar que, producido el accidente, Arthur Duray corrió hacia el lugar del impacto y llegó acompañado de los doctores Rondollini y Robbiola. Al no ubicar el cuerpo de su amigo y aviador, empezó a mover las partes del avión y al levantar una de las alas vió a Chávez que reposaba sobre un lado de su cuerpo y que sangraba por la boca. Con la ayuda de los dos médicos que habían llegado con él, liberó a su amigo herido de los alambres y maderos que lo sujetaban. Duray manifestó que Chávez estaba consciente, que lo llamaba constantemente por su nombre y que se quejaba de dolores en ambas piernas. Inmediatamente el equipo de auxilio procedió a entablillar ambas piernas, para así poder colocarlo en un vehículo y trasladarlo al hospital de San Biaggio en Domodossola.

El aviador herido fue acompañado por los doctores Giusseppe Borgnis, asistente del hospital de Domodossola, Pasini di Alfonsine, médico del Comité organizador, Rodolfo Attilio y Luigi Squarcia ambos de la Cruz Roja. Cuando llegaron al hospital San Biaggio fueron recibídos por el Director del mismo, doctor Alfonso Veggia. Posteriormente llegó Luigi Barzini, el corresponsal del diario de Milán Corriere della Sera y amigo de Chávez y Duray.

El aviador Arthur Duray, el fiel amigo e infatigable manager de Jorge Chávez, que se encontraba en Domodossola para atenderlo en la llegada, presenció el desarrollo del lamentable accidente y narró lo sucedido. Su narración es la siguiente:

“Las alas han cedido a 20 metros del suelo. Bajaba de lo más bien, se acercaba a tierra en vuelo planeado, con una que otra aplicación de motor. De repente, “crac”, las alas se han desprendido y se han doblado hacia atrás como las de una paloma. El aparato se vino abajo, a pique, luego se dio vuelta de campana, deshaciéndose totalmente. Ya no queda nada, no es más que un montón de piezas sin forma: el timón salió despedido a muchos metros de distancia, deformándose por completo; la hélice se torció y rompió; del fuselaje no queda más que un montón de deshechos y las ruedas de aterrizaje están irreconocibles. Piense usted en lo horrible que debe de haber sido para Chávez quedarse debajo de todo eso, con la cara incrustada en el suelo. Sin embargo, no perdió el conocimiento y me llamó. ¡Pobre amigo mío! Es la misma desgracia de Delagrange y deWatcher.”

“El aparato estaba cansado, había luchado demasiado con el viento ¡Es terrible!.”

Arthur Duray recogió el barómetro que estaba roto y pudo darse cuenta que éste sólo había trabajado cuando el monoplano Bleriot se encontraba descendiendo a los mil metros de altura. Con ello se deduce que Chávez no pudo hacer uso de él para guiarse en la travesía y sólo lo hizo con las observaciones visuales… Duray dijo…”A pesar de todo esto, ha logrado pasar”.

Las Observaciones efectuadas por el Comisario de la Travesía Arturo Mercanti referidas al accidente ocurrido a Jorge Chávez al llegar a Domodossola, fueron las siguientes:

“Se sabe que llegando a una decena de metros sobre el suelo, encendió nuevamente el motor para enderezar el aparato y aterrizar; se vio en aquel momento que las alas se doblaban y que el aeroplano se precipitaba; se sabe que entre los escombros del aparato, se descubrió la pieza número 547, de unión entre el fuselaje y el ala, que presentaba signos evidentes de una rotura anterior y de una reparación descuidada por medio de clavos… La travesía de los Alpes estaba realizada, pero la sensibilidad de los humanos cumplía el trágico designio salido tal vez de las manos inconscientes de un apurado artesano.”

Esta declaración efectuada por el Comisario de la Travesía Arturo Mercanti, hace ver que esa pieza de unión del fuselaje con el ala presentaba signos de una rotura anterior y de un procedimiento de reparación mal efectuado, creando así una zona debilitada en una parte sumamente crítica del aeroplano. El Bleriot XI estando en esas condiciones, estuvo sometido también a fuertes turbulencias y vibraciones, con cambios bruscos de altura, por efecto de las corrientes ascendentes y descendentes y vientos cruzados en varios vuelos anteriormente así como en éste último, el del cruce de los Alpes. Esto, por tanto, fue una posible causa para el desprendimiento parcial de las alas y su plegada hacia atrás, haciendo perder la aerodinámica del avión y por tanto la posibilidad de control del mismo por parte del piloto, originandose así el desplome a tierra con impacto de la proa a 45 grados aproximadamente. Si bien Duray en sus comentarios hace ver que el avión quedó completamente detrozado, viendo las fotografías del accidente se puede apreciar que las alas practicamente han quedado casi intactas, claro que plegadas hacia la parte posterior del fuselaje. También se aprecia que las ruedas no se han deformado, que el empenaje de cola y parte del fuselaje posterior quedaron sin deformaciones.

Ese mismo día viernes 23 de septiembre, después que Chávez había efectuado la travesía de los Alpes, el aviador norteamericano Charles Weymann despegó de Briga en su biplano Farman, tomó un poco de altura sobre el campo, pero al no poder lograr la necesaria para poder cruzar los Alpes, descendió y aterrizó en el campo de Briga, dando por cancelando el vuelo y retirandose de la competencia.

El día Sábado 24 de septiembre de 1910, al día siguiente de la gran travesía de los Alpes, Chávez recibió la visita de sus amigos Arthur Duray, Luigi Barzini y Joseph Christiaens. Duray, mostrando en sus manos un manojo de papeles, le manifestó a su amigo Chávez que le traía los últimos telegramas que habían llegado de todas partes del mundo. Chávez mirando a su apreciado amigo le repondió… “Hay que contestarlos”.

El viernes 23 de septiembre de 1910, producido el accidente en la aproximación final para el aterrizaje, después de haber vencido a los Alpes, Chávez es rescatado de entre los restos del Bleriot, que yacían en el campo de Domodossola. En ese mismo lugar es sometido a la primera revisión médica en donde se le dan los primeros auxilios, para luego ser acomodado en un vehículo y llevado con mucho cuidado al Hospital de San Biaggio en la ciudad de Domodossola. Durante el traslado es acompañado por los doctores Giuseppe Borgnis, Pasini Di Alfonsine, Rodolfo Attilio y Luigi Squarcia. Al llegar al hospital, es recibido por el director del mismo, el doctor Alfonso Veggia quien dispone para que sea llevado a la sala de operaciones para que el equipo de médicos realice la revisión exhaustiva del herido y efectúen las curaciones y suturas de las heridas visible y también proceda a la inmovilización de los miembros inferiores afectados.

Cuando Chávez se encontraba en la sala de operaciones para la revisión médica llegaron sus amigos Joseph Christiaens y el periodista italiano Luigi Barzini, corresponsal del diario de Milán “Corriere Della Sera”, quien también se convierte en el biógrafo de Jorge Chávez, y describe esta escena de la siguiente manera:

“Parece un cadáver, el traje en desorden y ensangrentado, la cabeza oscilando, la cara palida y los ojos cerrados, su boca estaba tumefacta y sucia de sangre, un guante desgarrado se ha quedado sobre su pecho, tiene la pierna izquierda fajada sobre el pantalón y encerrada entre dos listones de madera. En la sala de operaciones, los médicos en mandil blanco lo desnudan con sumo cuidado, le cortan los vestidos y los zapatos por pedazos a fin de evitarle mas dolores.”

“El herido repite las palabras: “Despacio, despacio por favor”, con un acento que desgarra el corazón. Nos acercamos a él, nos reconoce y nos hace una seña de desaliento con la cabeza. Es entonces cuando se procede a la reducción de las fracturas.”

Por su parte el doctor Veggia, director del hospital, refiere lo que figura en la historia clínica de Jorge Chávez correspondiente al día Viernes 23 de setiembre:

“Jorge Chávez, joven de 24 años (en realidad tenía 23 años 3 meses y días), apuesto, de musculatura muy desarrollada y bien proporcionado, después de su emocionante travesía de los Alpes cumplida en 39 minutos (en realidad fue en 45 minutos de acuerdo a los registros de los Comisarios), cayó a tres kilómetros al sur de Domodossola, bajo el peso de su monoplano Bleriot, sufriendo diversas lesiones, las más graves estaban en los miembros inferiores y estas eran: Fractura del femur izquierdo entre el tercio medio y el tercio inferior; fractura conminuta del tercio medio de pierna izquierda; y fractura de la pierna derecha en el tercio inferior, complicada con una herida lineal de seis centímetros de largo y que se encontraba sobre la cara externa, de la que manaba sangre mezclada con gotitas de grasa medular producidas ciertamente como causas directas, o sea, por el peso de las partes del monoplano debajo del cual fue encontrado después de la caída. Además de esto, contusiones y erosiones en la cara y pequeñas laceraciones: una en el labio superior y otra sobre el arco supraciliar izquierdo. Al momento de la hospitalización había una taquicardia de más o menos 120 pulsaciones por minuto. Reducídas las fracturas y practicados los vendajes inmovilizantes, curadas y suturadas las heridas, yo y los médicos presentes, procedímos a un exámen semiológico de lo más prolijo para ver si se encontraban lesiones viscerales, con resultado negativo. Los sonidos cardíacos frecuentes, pero regulares, sin arritmia. Se constató palidez en la piel y ligero tono cianótico de las uñas y de las mucosas visibles, lo que se podría explicar por la rapidez del vuelo, velocidad de cerca de cien kilómetros por hora. Se le ha administrado inyecciones de Aceite Alcanforado al 25% en dos centímetros cúbicos. Se le ha dado por la boca un Tónico Cardíaco que es Tintura de Digital y Licor Anodino de Hoffman y se le ha transportado a su cuarto bien aireado, donde se le ha preparado una cama bien calentada.”

Sábado 24 de septiembre de 1910 – La história clínica para éste día registró lo siguiente:

“A las 07:00 horas: Temperatura normal, pulso se mantuvo en 100 y la respiración disminuyó a 20 por minuto. En la tarde la temperatura fue de 37.6 grados C, el pulso nuevamente subió a 120 y la respiración a 24 por minuto. Al terminar el día 24, la temperatura fue de 37.4 grados C, pero el pulso comenzó a elevarse a 128 y las respiraciones a 28 por minuto. Durante el curso del día, el paciente recibió Aceite Alcanforado, Infusión de Digital y además pequeñas dósis de Morfina. La noche fué mala, casi de insomnio. Se observaron contracciones de los tendones, el paciente divagaba y cuando se dormía, despertaba sobresaltado. La orina durante el día fue escasa, tenía una densidad de 1,040, era muy cargada y presentaba trazas de albúmina. No hubo evacuación intestinal.”

En este día, Chávez recibió a sus amigos Arthur Duray, Luigi Barzini, corresponsal especial del diario “Corriere Della Sera”, de Milán y Joseph Christiaens a quienes narró el vuelo de Briga en Suiza a Domodossola en Italia, que se ha descrito en el “Diálogo con Jorge Chávez en el Hospital de San Biaggio” que se incluyó en el Capítulo anterior.

Luego recibió también a los corresponsales de los diarios franceses “Le Temps” y “Le Journal”, ambos de París.

El mismo 24 en la tarde, Chávez recibió una carta enviada por su amigo, el aviador y constructor de aviones Louis Bleriot, pionero de la aviación y reconocido por su proeza de ser el primer hombre en cruzar el Canal de la Mancha en un aeroplano.

En la noche a las 20:00 horas llegó de Milán el profesor Antonio Carle, con su asistente el doctor Giulio Massobrio, quienes inmediatamente se presentaron al hospital. Ellos, acompañados del doctor Veggia y del doctor Borgnis, examinaron al enfermo y se planteó la posibilidad de “Embolia Grasosa”, en vista de los múltiples focos de fracturas que presentaba Chávez en ambas piernas.

Domingo 25 de septiembre de 1910 – La historia clínica para éste día registró lo siguiente:

“A las 06:00 horas, la temperatura fue de 37.6 grados C, pulso de 120 y las respiraciones de 32 por minuto. El profesor Carle volvió a examinar al herido con gran detenimiento. Abrió los aparatos ortopédicos que fijaban las fracturas y dictó a su asistente el siguiente telegrama para ser dirigido a la Presidencia del Comité de Aviadores de Milán: Visitado Chávez anoche y esta mañana. Condiciones generales, si bien discretas, suscitan algunas preocupaciones causa de debilidad e irregularidad función cardíaca. Exámen no revela apreciables lesiones viscerales internas. Tres fracturas de los miembros inferiores, actualmente bien contenidas por vendajes provisorios. Podrá sanar con buena funcionalidad, previa curación oportuna de resolver fenómenos generales”. Firmado: Carle.”

“En la tarde de ese día, la temperatura había subido a 38 grados C, el pulso fue de 132 y las respiraciones continuaron haciéndose cada vez más aceleradas, leyéndose en la carta clínica 35 por minuto. Durante el curso del día se repitieron las inyecciones de Aceite Alcanforado e Infusión de Digital. Se le permitió alimentación en pequeñas cantidades: leche, café y Champagne. No tuvo evacuación intestinal, por ese motivo se le administró una pequeña dosis de Aguardiente Alemán. La noche fue de insomnio, mostrándose agitado. Todas las heridas, incluídas las de la pierna, dan muestras de cicatrización de primera intención.”

En este día se le permitió seguir recibiendo alguna visitas, entre ellas la del Presidente del Comité de Aviadores, quien quiso comunicarle personalmente la decisión de entregarle un premio especial de 50,000 liras y una medalla de oro conmemorativa de su hazaña. También pudo recibir a camaradas aviadores, entre los cuales se encontraba nada menos que su compatriota, el aviador peruano Juan Bielovucic Cavalié.

Lunes 26 de septiembre de 1910 – La história clínica  para este día registró lo siguiente:

“En la mañana la temperatura fue de 37.6 grados C, el pulso, que continuó elevándose, fue de 140 y las respiraciones de 36. El exámen de ese día arrojó: lengua pastosa y seca. El enfermo recibió una Limonada Cítrica Magnesiada. Se produjó alguna evacuación intestinal. Se apreció una ligera mejoría en el estado general, luego el paciente continuó empeorando. Llegaron personalidades médicas a examinarlo y dieron algunas indicaciones para ver si podían salvarlo.”

“Se comunicó a la familia el agravamiento de Chávez. Su hermano Juan y una tía partieron de París hacia Domodossola. Recién lo hicieron ya que las informaciones iniciales que habían recibído no anotaban gravedad por el accidente sufrido”.

“En la tarde llegó el profesor senador Bazzolo, quien, asistido por el doctor Veggia, el doctor Borgnis y el doctor Antonini, llevaron a cabo un exámen semiológico muy minucioso. Anotan en la Historia Clínica: que los tonos cardíacos estaban un poco confusos, pero que no existía ninguna lesión visceral detectable. Aconsejaron inyecciones de Digalen, para ser administradas en el Aceite Alcanforado. El diagnóstico del Dr.Bazzolo fue: Shock traumático. Pronóstico: Grave.”

“Al terminar el día, la temperatura era de 39 grados C, pulsaciones 138 y respiraciones 36 por minutos. La noche fue agitadísima y a pesar del aparato ortopédico, levantaba la pierna izquierda en contracciones bruscas. Se quejaba por primera vez de opresión precordial. Entró en sopor a ratos y luego se mostró sobresaltado. Tuvo vómitos mucosos y amenaza de delirio.”

Martes 27 de septiembre de 1910 – La história clínica para este día registró lo siguiente:

“A las 06:30 horas, la temperatura fue de 37.5 grados C, el pulso de 138 y las respiraciones de 60 por minuto. Como tratamiento recibió un enema de bromuro y una hipodermoclisis de 350 cc. de suero fisiológico y se le administraron inyecciones de Cafeína y Digalen.”

“El doctor Dell’Oro llegó para administrarle inhalaciones de oxígeno, practicadas por espacio de dos horas. Casi al medio día, la temperatura fue de 38.2 grados C, el pulso 140 y las respiraciones se mantuvieron en 60 por minuto. La orina fue muy escasa: densidad 1,039, reacción ácida, color amarillo oscuro, olor acre, transparencia turbia, uratos abundantes y trazas evidentes de albúmina y glucosa. Se notó que la cianosis se acentuó, sobre todo en las extremidades y en los labios. Se presentaron signos de asfixia y se estableció la respiración Cheynes-Stokes.”

En esa mañana los médicos que lo atendían ya lo habían declarado desahuciado. En el cuarto del Hospital se encontraban junto a Jorge Chávez su hermano Juan, su tía, los médicos y sus amigos: Arthur Duray, Joseph Christiaens y Luigi Barzini.

Un sacerdote se acercó a Chávez, conversó con él y luego le administró los santos óleos, que el joven aviador los recibió con mucha fe y experimentando tranquilidad espiritual.

Durante su última hora de vida, comienza el delirio, que en éste caso es una conversación con la inmortalidad y un legado a su Patria, el Perú:

“La altitud…arriba, mas arriba… el motor… debo bajar…quiero levantarme”. Finalmente Jorge Chávez dice: “No…No…Yo no muero”, tratando de aferrarse a la vida, pero después de unos instantes, agita la respiración y su corazón deja de latir, ingresando así al sueño eterno, emprendiendo su último vuelo hacia el encuentro de la luz eterna y verdadera.

Chávez, el valeroso vencedor de los Alpes, ha muerto físicamente, pero espiritualmente seguirá permaneciendo con todos nosotros, habiendonos legado como herencia su gloria y el lema de su inspiración: “Arriba, siempre arriba”, las mismas palabras que luego fueron incluídas en el Himno de la Aviación del Perú.

“En la historia clínica se anota que a las 14:55 horas del día 27 de septiembre de 1910, Jorge Antonio Chávez Dartnell es declarado muerto por paro cardíaco”, sin embargo, en el Certificado de Defunción queda registrada las tres de la tarde cómo la hora de fallecimiento.

Ahora bién, el periodista y amigo de Chávez, Luigi Barzini se planteó las siguientes interrogantes : “¿Pero de qué muere Chávez? No de sus heridas: No tiene fiebre, no tiene congestión, no tiene infecciones, habla mientras se apaga. ¿Donde está el mal que lo mata?.”.

La respuesta a estas interrogantes podemos encontrarlas en el libro “Jorge Chávez – Un Héroe del Siglo XX – El porqué de la caída y el porqué de su muerte”, escrito por el Dr.Guillermo Garrido-Lecca Frías y el Aviador y Artista Gastón Garreaud Dapello, en donde se dice que después de un análisis muy profesional de todos los hechos mencionados en la Historia Clínica del paciente, las heridas que sufrió, el tratamiento recibido, acorde con los adelantos de esa época, el desconocimiento, hasta ese entonces, de las transfusiones sanguíneas, la negación del suministro de líquidos, entre otros, arriban a la conclusión siguiente: “Jorge Chávez al llegar a la fase de shock hipovolémico irreversible, hace que el oxígeno que necesitaba el corazón le sea negado por falta de sangre circulante y éste por tanto dejó de latir”.

Hoy en día, con los adelantos existentes en la actividad médica, un paciente en las condiciones en las que se encontraba Jorge Chávez después de sufrir el lamentable accidente, hubiese podido ser tratado y recuperado de sus heridas.

Más información.

http://www.jorgechavezdartnell.com/

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