787 dreamliner

El último vuelo realizado a finales de marzo supone la última prueba para avalar su rediseñado sistema de baterías, tal y como lo había establecido la FAA, después de que éstas dieran problemas en enero y provocaran que toda la flota de este modelo se quedara en tierra. Desde esa fecha, Boeing está perdiendo semanalmente cerca de 50 millones de dólares (unos 39 millones de euros).

El vuelo comenzó y concluyó en un aeropuerto de Everett, Washington, con una duración de una hora y 49 minutos y sin que se registraran problemas. La compañía va a analizar los datos recogidos en el vuelo para ponerlos seguidamente a disposición de la FAA, con el objetivo de que los técnicos federales certifiquen el nuevo sistema.

Personal de la autoridad aeronáutica estadounidense ha participado en cada fase de las pruebas de la nueva batería y de la solución integral planteada, por lo que el fabricante estadounidense espera obtener rápidamente la aprobación y volver al cielo en mayo.
Boeing confía tanto en la solución que ha desarrollado que las nuevas piezas ya han sido fabricadas y ensambladas, lo que permitirá una rápida instalación de las modificaciones de la batería en los aviones que están ya en el mercado, una vez que la FAA dé luz verde, según informa Hosteltur.


Desconocimiento de la causa de los problemas

La raíz de los problemas de seguridad planteados en los incidentes no fue rápidamente identificada, lo que supuso un enorme desafío. De esta forma, el fabricante aeronáutico ha tenido que investigar unas 80 explicaciones potenciales para el recalentamiento de las baterías, casi todas descartadas.

Los ingenieros de Boeing consideran que este hecho ha permitido realizar cambios mucho más amplios y no aplicar una “solución puntual”, como habría sucedido si se hubiera aislado desde el principio el motivo exacto de los dos incidentes en los que se incendiaron. Aun así, la compañía está llevando a cabo numerosos cambios de procedimiento y diseño, dado que todavía hay varias posibles explicaciones para los hechos, lo que hará de las baterías de iones de litio uno de los sistemas más detalladamente examinados y de las características más seguras de la arquitectura del B787.

Alarmismo en los medios

La empresa no ha tenido nunca interés alguno en que el B787 volviera a operar sin que todos los problemas de seguridad se hubiesen abordado, según fuentes de la compañía, pero se considera que, desde el principio de este episodio adverso con el Dreamliner “los problemas con las baterías de iones de litio utilizadas en el avión estaban siendo exagerados en los medios de comunicación”.

La empresa no podía dar respuesta a tales “especulaciones alarmantes” debido a que las normas federales prohíben que las partes en una investigación revelen sus hallazgos. “Ahora que el gobierno ha emitido varios informes sobre uno de los incidentes de la batería, Boeing podrá hablar más libremente de lo que más de 300.000 horas de ingeniería y trabajos de laboratorio han revelado”.

Desde la empresa han puntualizado que “las dos baterías de litio en cada Dreamliner no son considerados equipos críticos para el vuelo, ya que principalmente apoyan las operaciones terrestres. Pero Boeing está decidido a resolver las preocupaciones sobre la seguridad del B787 lo antes posible, por lo que ha dedicado a 500 ingenieros y técnicos de laboratorio a abordar todos los temas imaginables en un subsistema relativamente menor en la aeronave”.

Fuente: Aviaciondigital.com

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